Analizando las primarias con el diario del lunes


El Humor de Nik. Diario La Nación 16 de Agosto de 2011

La sorpresa te puede agarrar desde el lado del festejo como del lado del desasosiego. En cualquiera de los casos, la sorpresa es algo inesperado. Algunos tratan de entender los resultados de las elecciones primarias desde el punto económico que es, sin duda, una de las causas por las que Cristina sacó semejante ventaja. No niego la incidencia del “voto 50 cuotas” o el “voto LCD”. El festival de consumo se percibe en la calle y todavía está latente en la memoria de la clase media el derrotero personal de la crisis de 2001. Sin embargo, desde mi punto de vista, el análisis debería enfocarse mas a la estrategia “balcanizada” de la oposición. Con esto no quiero negar el momento que vive el bolsillo del asalariado pero el voto, tal como se ve en cualquier clase elemental de Ciencia Política, no se compone sólo por una causa determinante. Vamos a las causas políticas de la victoria del oficialismo.

  1. Con la reforma política votada en 2009 los partidos de la oposición leyeron que sus internas debían definirse mucho antes que el 14 de agosto porque sino no iban a poder “instalar” a sus candidatos. Esa lectura fue correcta pero parcialmente. En casi todos los casos, las agrupaciones de la oposición mostraron sus deficiencias a toda la sociedad para dirimir cual era el liderazgo más competitivo para su fuerza y terminaron balcanizando sus propuestas.
  2. En el caso del radicalismo, primero quisieron ir a unas pre-internas que en principio Cobos no quiso participar y después Sanz se retiró (sin decir que se retiraba) siendo éste último el ideólogo de las mismas. De ésta manera quedó Alfonsín como candidato “por defecto”.
  3. Antes de las elecciones locales en la ciudad de Buenos Aires, Alfonsín cometió varios errores tácticos. En principio se autoimpuso límites cuando Macri pidió un acuerdo entre las fuerzas dela oposición. Ese límite lo dejó en evidencia (y en ridículo) cuando cierra un acuerdo con De Narvaez, claro candidato de centro derecha y peronista. Es más, cuando Macri gana la primera vuelta Alfonsín declara que hubiera votado por Macri si fuera porteño. Cartón lleno para la falta de pergaminos en su estrategia de comunicación.
  4. La alianza con De Narvaez ni siquiera fue discutida con un potencial aliado como es el socialismo de Binner que comanda la cuarta circunscripción mas importante del país. Algo que el santafecino no podía dejar pasar y tuvo que formar su propia coalición.
  5. Los armados “catch all” como el de Alfonsín, es decir UCR+De Narváez, solo sirven en determinadas ocasiones y dependiendo del rival a vencer. En este caso correr al Kirchnerismo por izquierda hubiera sido mucho más creíble para el electorado que juntarse con el diputado nacional. Una alianza con Binner incluyendo una competencia abierta en las primarias (Alfonsín-Binner vs. Binner-Alfonsín) hubiera potenciado a los candidatos y hubiera hecho que el foco se pusiera en esa elección en vez de la potencia arrolladora de Cristina. Primero el mensaje para que te identifiquen, después potenciarte y por último la búsqueda de adhesiones. Nunca al revés.
  6. Antes de pasar al peronismo disidente, no me quiero olvidar la intransigencia de Carrió de no juntarse ni con Binner ni con Alfonsín. Sumado a no tener estructura. Las consecuencias de este tipo de liderazgo hace que su partido político prácticamente desaparezca como alternativa nacional y local.
  7. Del lado del peronismo disidente las cosas comenzaron mal desde el primer momento. Reutemann se bajó del viaje desde el comienzo. Das Neves nunca pudo salir del embrollo en las elecciones de su provincia. Felipe Solá y su discurso ambiguo (peronista disidente y filo kirchnerista a la vez) no sumaba.
  8. Quedaba Duhalde con un alto porcentaje de imagen negativa y Alberto Rodríguez Saa que, en términos generales es un desconocido que se ufana de su administración prolija en San Luis (muchos deberían hablar con los puntanos acerca de sus libertades antes de defender las bondades de su gestión).
  9. Estos dos líderes comenzaron con unas pre-internas pseudo estadounidenses. La idea era potenciarse fin de semana tras fin de semana con la exposición de una interna peronista pacificada y sin conflictos. Pero todo terminó como en general terminan las internas del peronismo, con un escandaloso papelón y la suspensión de estas pre-internas. En este caso, no se si hubiera sido bueno ir a las internas abiertas entre los dos para potenciarse. Sin embargo, si hubieran evitado el papelón unos meses antes, quizás hubieran llegado a un 20% de los votos en las primarias.

Así llegó el 14 de agosto, con un gobierno nacional que se debatía acerca de las elecciones en Capital, Santa Fe y Córdoba pero lo que importaba era la percepción de la gente. Enfrente, los votantes tenían más de 7 candidatos opositores que no les ofrecían ni unidad, ni competitividad, ni confianza. En síntesis, no ofrecían gobernabilidad y liderazgo. Se peleaban entre ellos, no pactaban dentro de sus respectivos campos de identificación y sólo buscaban una polarización que no iba a existir jamás si no se potenciaban con competencia interna.

La prensa habla de la falta de propuestas. La verdad, en la era de las democracias de audiencia, las propuestas pesan poco. Lo que importa es la imagen. Y la imagen que dio la oposición a nivel nacional antes de las primarias fue muy pobre y débil.

¿En que situación estamos? En la misma situación que Menem en 1995. Un gobierno reelecto y con mucho poder que lo puede perder (tal como empezó a ocurrir en 1997) pero con una oposición mucho más atomizada que en ese momento y con un contexto económico diferente (la soja sigue volando) pero parecido (recuerden el Efecto Tequila). No creo en la idea que se propaga de “¿si no es Cristina quien?”. Eso es parte de un pensamiento deseoso y de autoconvencimiento más que una realidad. La oposición tiene que buscar nuevos liderazgos, estructuras firmes (partidos e interlocutores validos) y programas que sean explicables para el ciudadano de a pie. Por el momento queda la sensación de un gobierno nacional que va por todo pero que en realidad no tiene todo (Capital, Santa Fe, Córdoba, San Luis y seguramente pronto  Mendoza). Por último, no hay que tenerle miedo a las alianzas. Es la única herramienta válida para ser competitivo dentro de un sistema de partidos donde el peronismo es el mismo sistema (70% de los votos). La experiencia de 1999-2001 no puede ser sólo un estigma. Fue sólo un error del que hay que aprender. Pero de ahí a autolimitarse como hizo Carrió, Solanas (y en parte Alfonsín) hay una diferencia muy grande.

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