Evitando el ablande


Evitando el ablande

No tengo nada contra Justin Bieber. Realmente conozco marginalmente su música y me parece espectacular que un adolescente de 17 años tenga tanto éxito entre la gente. Ahora bien, ¿qué le pasa al público? ¿Que nos pasa a los argentinos? ¿Dónde está la responsabilidad de los padres ante sus hijos? No es una declamación moralista, no busco poner sobre el tintero los buenos modales y costumbres. No. No se trata de eso. La generación anterior a la mía que ya son padres y mi generación que está experimentando serlo recién ahora, tienen una responsabilidad ante sus hijos y el legado que dejan.

Cuando yo era pre-adolescente descubrí AC/DC escuchando la Rock and Pop que en ese momento estaba en el 106.3 del dial…bien al margen. Tiempo después mi viejo me acompaño cuando tenía 14 a ver la mejor formación de Guns N’ Roses de la historia. Eran tiempos en que uno se iba a dormir escuchando Led Zeppelin o Deep Purple con canciones que no eran “redondas” sino que eran operas que hacían ebullir la sangre. Mas que irse a dormir, uno se excitaba más y terminaba relajándose como a las 5am y se despertaba a las 7 para ir al colegio. Si, hecho bastante bosta, muy cansado, pero eso era hacerle el aguante al metal. Un día apareció el disco negro de Metallica con “Enter Sandman” que revolucionó la masividad para grupos que hacían “trash metal”. Faith No More mostraba el camino de cómo se puede ser pesado y rapear al mismo tiempo. Hubo una euforia elocuente en los ‘90s con el “death metal” de Sepultura y mis compañeros del colegio no aguantaban para tatuarse todo el brazo con trivales llenos de tinta negra. El punk resurgió con bandas nuevas como The Offpring y Green Day. En pleno 1 a 1 las bandas punks locales como 2 minutos, Mal Momento y Flema llenaban estadios o Cemento. Los Ramones hacían patria y se despidieron nada más y nada menos que en River Plate mientras Megadeath, con el colorado a la cabeza, reventaba shows en Obras y en Ferro. Maiden hacía un festín metalero cada vez que venía y las huestes de camperas de cuero respondían con una asistencia inusitada. La revista Metal se vendía en todos los kioskos y si no llegaba se pudría todo con el kiosquero. Los adolescentes descubrían a V8 a partir de Hermética. Ricardo Iorio reiteraba sus exabruptos y así, además de Horcas, aparecían Malón, Almafuerte y O’Connor. Pappo reeditaba Riff con Vitico, Boff y Michel Peyronel y nos deleitaba con su poesía heavy diciendo “no obstante lo cual/ me sigue gustando el cabaret”.

Pero algo pasó, y no le echen la culpa a la década del 90 porque todo lo que vengo relatando ocurrió durante esos años. Ni imperialismo ni dominación. Acá hay que hacer una autocrítica. Entiendo que los hijos se revelen a sus padres, pero convengamos que Justin Bieber no es el Ozzy Osbourne de la década de 2000. Nosotros tenemos una responsabilidad, una herencia que tiene que levantar la bandera del heavy metal, un legado de remeras negras…

En ese orden, junto a un grupo de amigos, quienes algunos acusan de “aburguesados”, estamos abriendo un blog de Heavy Metal llamado “Evitando el ablande” (www.evitandoelablande.wordpress.com ). En las próximas semanas, todos los lunes van a encontrar a algún profesional, académico, empresario o político escribiendo sobre anécdotas, información o reseñas bibliográficas relacionadas con el Heavy Metal y lo que significa en su vida semejante género musical. Se van a sorprender de los autores de las notas! El blog va a estar abierto a sugerencias para que vos escribas algún artículo. No te ablandes, participa! Tus hijos te lo van agradecer…

Twitter: @martinkunik

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