Fernández Díaz lo hizo de nuevo…


Las mujeres más solas del mundo|

Las mujeres más solas del mundo

Los últimos días venía terminando en mis viajes de tren y subte -mientras funcionaban o no paraban- “Las mujeres más solas del mundo”. Creo que en la simpleza de captar señas, miradas y sentimientos está el secreto del libro. Tardé bastante en terminarlo y creo que tenía que ver en mi lectura lenta para tratar de prestar atención a los secretos de la narrativa y porque en el fondo no quería que el libro y sus historias terminen mas. Los cuentos, microrrelatos y “articuentos” están tan bien logrados que uno no sabe en que parte se entreteje la ficción y donde comienza la realidad. Los cuentos “Entrevista con Noemí” y especialmente “Ultimas noticias de Olga Cueto” me parecieron tan envidiablemente perfectos que seguramente los voy a releer decenas de veces más. Pero estos no son excepciones sino es la regla porque hasta los más simples microrrelatos de mujeres, hombres y padres están tan bien contados que uno va fagocitando el libro sin que aparezca la meseta del aburrimiento nunca. La segunda parte del libro era la más conocida para mi como lector, algunos de esas crónicas, articuentos o relatos ya los había leído en las páginas de La Nación, sin embargo, fue un lujo leerlos de nuevo. En “La batalla de las langostas” me sentí prácticamente acompañando a Belgrano ya que las imágenes son tan nítidas y el clima te envuelve. Absolutamente recomendable.

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