Alvarez y Borges. Fútbol y Política.


Comision Europea

Colchones de nubes. Camino y pienso que lindo que es Bruselas, que triste que es el clima. Me veo envuelto en una conversación de política santafecina durante los únicos 5 minutos de sol que ofrece el día. Si, en Bruselas dos amigos de la infancia, Federico Angelini y Guillermo Hirschfeld no paran de darle a la rosca y hablan de la interna peronista de la provincia lechera. Angelini, un rosquero nato, hecho y derecho. Con aire de campechano sin ningún prurito. Sin filtro, ¿para qué? Hirschfeld una mezcla de dandy, intelectual y desfachatez rosarina. Elegancia y picardía. Álvarez y Borges. Ambos, cuadros políticos jóvenes pero con trayectoria. De repente aparece en la charla el nombre de un operador político santafecino de apellido Carranza. Me meto en la conversación con un chiste infantil diciendo, “si, el Betito Carranza, jugo en Boca y Racing”. En ese momento la cara de Hirschfeld, quien vive en Madrid desde 2003, se transformó y largó una carcajada imitando lo encorvado que era el “wing” de Boca. Así empezó una conversación que duró horas sobre grandes glorias del fútbol argentino (especialmente rosarino) de la década del ’80 y principios de los ’90.  Apareció Milton Melgar, Stafuza, Abramovich, Marquesini, Graciani y Comas. Clausen, “Carucha” Corti, Bisconti, Trivisonno, Ludueña, Scoponi, Martino, Llop, Palma y Cuffaro Russo. Zamora, Lanzidei, Uliambre, Marangoni, Bochini, Gamboa y “la chancha” Rinaldi. Fugases talentos como Colusso y D’Ascanio volvieron a la luz. Hasta “el coya” Gutiérrez y “la rata” Rodríguez fueron rescatados del olvido. También grandes asesinos seriales por sus planchas aplicadas al rival como Quique Hrabina, Jorge Balbis o Blas Armando Giunta…y siguieron los nombres…

Pero llegó el momento, la pregunta mortal, el pasaje de factura del tiempo, la laguna del desierto… Ibamos entrando a la Comisión Europea, máxima institución ejecutiva de la Unión Europea (UE) y Hirschfeld se puso serio y preguntó: “¿cómo se llamaba el arquero que suplantó a Fossati en Central? Ese…el que pateaba durísimo…era medio pelo, pero jugó bastante…”  Silencio, incredulidad y desasosiego. Angelini se rascaba la cabeza, yo no sabía a que arquero se refería tratando de ocultar mi ignorancia nombrando porteros de otros equipos. ¿Cómo era posible que ninguno de los tres recordásemos ese apellido? ¿Como perder semejante dato? Una picardía del destino, un infortunio inapelable. Ese apellido se vuelve mítico solo por no recordarlo. Podíamos olvidar datos insignificantes como la formula del área de un rectángulo o cual es la capital de Sri Lanka, pero nunca olvidar un apellido futbolero. ¡Jamás! Simplemente un pecado mortal.

Hirschfeld, quien comandaba la comitiva de FAES que nos llevó a Bruselas para visitar las instituciones europeas, comenzó a manipular frenéticamente su Blackberry mientras pasábamos los controles de seguridad  de la Comisión buscando el nombre que nos sacara de esa duda angustiante. “Ya lo voy a encontrar” se ufanaba con fe rosarina. En el transcurso, ya estaba toda la comitiva sentada en el salón donde acuerdan los 27 comisionados de la UE. Me senté entre Hirschfeld y Francisco de Santibañes cuando entró el especialista español en comercio internacional. La charla fue sumamente enriquecedora, el diplomático desarrolló los parámetros en que se movía la Unión Europea con China, America Latina, Japón e intra Europa. Hirschfeld seguía manipulando las teclas de la Balckberry con vehemencia pero con paciencia. La exposición con el euro-burócrata ya tenía cerca de una hora, cuando de Santibañes me comenta en voz baja la sorpresa que generaba la no mención de Estados Unidos en temas comerciales con la UE. Me pareció una acotación inteligente y válida. Levanté la mano y comenté la acotación de Francisco. El diplomático se acomodó suavemente en su silla, me miró y comenzó a responder la última pregunta de la tarde noche. En ese instante, en mi oído izquierdo escucho susurrar a Hirschfeld “Alejandro Lanari”…tape mi boca y sonreí, la alocución del especialista comercial seguía y en un segundo recordé que Lanari había sido el arquero suplente de la selección Argentina campeona en la Copa America de Chile ’91. Lo miré a Guille de costado y con mi boca que seguía tapada con mi mano derecha le dije “es médico” como acotando algo imprescindible de saber para la humanidad sobre el ex guardameta. Sin espera, recibí otro susurro “traumatólogo”. Hirschfeld satisfecho, se paró y se fue dejándome con una sonrisa semi tapada mientras el burócrata me preguntaba si estaba satisfecho con su explicación. “Si claro, gracias” respondí…

A %d blogueros les gusta esto: