Tarareando “La Reina Batata”


Ella y yo

Ella y yo

Se acomoda en mis brazos. Me mira y mientras succiona el chupete dibuja una sonrisa que dura un segundo. Minutos antes se había refregado sus ojitos. Comienzo a tararear “La Reina Batata” versión remixada at home. Ella reconoce la melodía y comienza el tira y afloje, la batalla contra el sueño. Resiste gallarda, suelta el chupete y larga un llanto cortito mientras yo atajo el chupete como puedo y lo vuelvo a colocar en su boca. Se calma mientras mueve su pierna derecha de arriba hacia abajo. Su ojos siguen abiertos y la escena se vuelve a repetir ad infinitum. La repetición de “La Reina Batata” llega a su enésima vez y la resistencia comienza a flaquear. La tempestad se disipa. Los ojos ceden, se caen. Ella intenta seguirme mirando. Siento que el sueño vence cuando escucho su primer suspiro. Sigo tarareando, la sigo meciendo. Quiero estar seguro que esté profunda cuando la deje en su cuna. Mientras la sostengo encuentro que sus brazos y pies ya están relajados. Es el momento de hacer descansar mi espalda y parar de tararear. La cuna le da la bienvenida, ella se acomoda un poco pero queda knock out.  A veces cuando la apoyo en la cuna se despierta entonces le dejo mi mano en su pecho. Ella la agarra con sus manitas, me mira y se duerme mientras continuo con el tarareo.

Pies directo a la boca

Pies directo a la boca

En el borde de la cama me siento y la miro. Duerme con sus brazos abiertos y sus pies como campana. Es como presenciar la placidez en estado puro, la armonía de la paz, el descanso sublime. “Digna heredera de la madre” pienso mientras la tapo. Es solo el comienzo de una larga noche donde yo soy protagonista secundario (muchas veces ni protagonista). La teta llega puntual siempre y yo solo me entero porque escucho el sollozo pero me vuelvo a dormir cuando todo está controlado segundos después. En estos días me estoy despertando a las 5am, a veces la encuentro a mi lado cantando con su vocecita y agarrándose un pie con su mano para llevárselo a la boca. Cuando se da cuenta que me despierto en medio de la penumbra se sonríe mostrándome sus encías. Las encías más simpáticas y lindas del mundo. Se queda perpleja con la luz tenue que atraviesa los agujeritos de la persiana. Sigue cantando. La madre está liquidada. Mi cansancio me enlentece. Como puedo me compongo y la siento en la cama. Canta a los gritos y yo le propongo fugarnos del cuarto. Nos vamos,  tenemos una misión que cumplir. Ese pañal no puede esperar más…

El día comienza.

Twitter: @martinkunik

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Comments

  1. Anónimo says:

    Hermoso Kunik!!!!

  2. Anónimo says:

    MARTIN:hermosisima tu descripcion

  3. Bellisima descripcion!!!!!!!!!!!

  4. Qué lindo, Martín! besos

  5. Anónimo says:

    Muy lindo lo que escribiste….cada situacion que describis me resulta tan familiar y por eso entiendo absolutamente la felicidad que sentis.
    Saludos

  6. kunik@fibertel.com.ar says:
  7. Un Hombre Sensible (aunque no seas de Flores): 😉

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