Haciendo agua


Paradoja

Paradoja

Esta post fue publicado como columna en el diario LA NACION el 5 de abril de 2013.

En la mesa estaba el ingeniero a cargo de la obra hidráulica más importante de la ciudad, representantes del ministerio de economía y la jefatura de gabinete de la nación y, como observadores no participantes, funcionarios de un banco de desarrollo internacional. El ingeniero desarrolló todos los logros de la obra que estaba terminando de financiar el banco y los tiempos en que se hizo. Sus interlocutores hicieron preguntas que fueron contestadas con amabilidad y alguna chicana. Por último, el ingeniero pidió de ver la posibilidad de incluir para el año siguiente el proyecto que le faltaba a la ciudad para mitigar las inundaciones en el corredor norte. La respuesta de los emisarios del gobierno nacional fue contundente: “no tenemos cupo en la lista de proyectos”. Silencio. Los funcionarios del banco se acomodaban en la silla, después de todo su función es financiar proyectos y supervisarlos. Los ojos claros del ingeniero se posaron en el de sus interlocutores. Sonrió con cierto disgusto y preguntó: ¿en que barrio viven ustedes? Algunos contestaron en Belgrano otro en Saavedra. “Bueno, quiero que sepan que si llueve más de 30mm de lluvia en media hora ustedes, sus hogares y sus vecinos se van a inundar”. Silencio. Ni una seña de incredulidad. Nada. A mi no me lo contaron…

Una obra hidráulica de magnitud para mitigar las inundaciones necesita de prestamos de organismos multilaterales de crédito porque permiten financiarse a largo plazo. Pero eso no es todo, estos organismos tienen especialistas en temas de infraestructura que ayudan a la ejecución ordenada de una obra. Lo que demuestra la “década ganada” es que en infraestructura salimos perdiendo por goleada en tiempos donde tomar deuda del exterior es barato. Ni el transporte publico urbano, ni las obras viales, ni las obras para la gestión del riesgo hídrico tuvieron un cambio modernizador para lo que requiere la urbanización del siglo XXI. Es cierto que hubo provincias que lograron la ejecución de proyectos financiados con crédito externo pero el manejo de a quien si y a quien no, se realizó con mano de hierro y casi sin concesiones. El financiamiento externo se distribuyó como un apéndice de las transferencias nacionales y por lo tanto se lo utilizó como premio o castigo de la lealtad política. Hay provincias que están ejecutando proyectos de una magnitud exagerada para su tasa de urbanización mientras que a otras circunscripciones mucho más pobladas no se le da el aval nacional para endeudarse y poner en marcha proyectos que mejorarían la vida de cientos de miles de personas.

Ahora bien, las consecuencias de última inundación no solo tienen que ver con no haber tenido el financiamiento de las obras a tiempo y la ejecución de las mismas. El caudal de agua que llovió en corto tiempo es un evento de recurrencia muy escasa. Es decir, estadísticamente la cantidad que llovió en pocas horas ocurre cada cincuenta años. Por lo tanto, el drenaje de las ciudades anegadas para escurrirse y no inundarse hubieran necesitado obras de tal magnitud que a su vez hubieran sido prohibitivas para financiarse. No es solo cuestión de negligencia sino de un evento extraordinario.

Por ultimo, tenemos que pensar en concientizarnos donde vivimos. En general, la gente que viven en zonas inundables no es conciente de su vulnerabilidad. No estoy hablando solamente de gente que vive en villas de emergencias, hay barrios “paquetes” que están situados en zonas de alto riesgo de inundaciones (Ej. Belgrano, Palermo, Nuñez). Para esta concientización se necesitan medidas que no implican infraestructura fisica tales como: 1) comunicación y educación ambiental, 2) planificación de la gestión de los residuos sólidos urbanos, 3) ajustes en la normativa (código de edificación y de planeamiento urbano), 4) planificación de espacios verdes y arbolado (que sirven para escurrir el agua), 5) un sistema de monitoreo y alerta temprana de inundaciones y 6) mapas de riesgo por inundación publicados que le avisen a un comprador de una propiedad dónde está parado.

Esto último no es sólo función de los gobiernos locales sino de toda la sociedad civil.

 Twitter: @martinkunik

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Comments

  1. julio virkel says:

    Yo mandaria a todos los que tienen que gestionar para que tengamos mas calidad de vida camiones cisternas con el agua de los desagues y se los vaciaria en sus domicilios asi se despiertan y se dejan de hacer cosas como circuitos callejeros y boludeces de similar tenor

  2. Anónimo says:

    Yo creo que obras para evitar inundaciones son MUCHO más importantes que las bici-sendas, estacionamientos en la calle Galván, cambios de circulación de calles por las que nadie podría transitar si se inundaran!!Primero lo más serio, luego las pavadas !!

  3. Anónimo says:

    No sé que será mas plata, si el futbol para todos o las bicisendas, pero algo esta claro que con las chicanas politicas no se resuelven las obras de infraestructura que evitan muertes. Apostemos por un compromiso colectivo.

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