Mi papá es Axl Rose


Mi papá robandome el chupete

Mi papá robandome el chupete

Cuando era chico tenía tres atributos que ya no tengo. Era rubio, era simpático y era lindo… Por lo menos así me lo hacía saber “la gente grande”. Yo entraba de la mano de mi viejo a cualquier negocio y a la menor expresión de una mujer tal como “¡ay pero que nene mas lindo! ¿cómo te llamás?” yo me escondía detrás de alguna pierna de mi progenitor. Mi viejo la miraba fijo con una sonrisa y le decía “él se llama Martín, pero yo soy más lindo…” y todos se reían. Ese es mi viejo. El tiene un humor fino, irónico y simple. Es raro escucharlo decir una mala palabra. Es un caballero que oculta la picardía hasta el momento inesperado, ell momento justo.

No voy a contar todas las cosas que hizo mi viejo por mi, porque sería interminable y caería en un llanto de lágrimas emocionantes. Está claro que junto a mi vieja hicieron bien las tres cosas básicas (y más, MUCHO más) que todo padre tiene que hacer: alimentar, querer y educar. Eso si…no es muy recomendable tener un padre médico como el mío porque hasta que estés al borde del colapso no te da mucha bola. No quiero ser injusto, siempre cuidó mi salud y la de toda la familia. De hecho, siempre puso en riesgo su estado físico cuando perseguía con una jeringa en la mano por toda la casa a mi valeroso y gallardo hermano que se resistía épicamente y a grito pelado al pinchazo de una antitetánica. Sin embargo, todo ser humano que tiene o tuvo un padre médico sabe que hasta que tu garganta no esté al rojo flúo, tus amígdalas pidan a gritos un antibiótico y tu palidez sea tan transparente como el avión de la mujer maravilla; para tu galeno padre no tenés una mierda…Eso si, cuando se complica la cosa, como cuando una simple fiebre llega a los 42 grados, él es capaz de poner todo el sistema de salud pública y privada del país para vos y sólo para vos.

Bueno, este señor, el que sale en los periódicos en las secciones de salud o deportes y da charlas en eventos médicos muy serios… si, este paladín de la fisiología del ejercicio y salud pública, un día casi mata a su familia de la risa…

A comienzos de mi adolescencia yo estaba absolutamente fanatizado con Guns n’ Roses y a los 14 me enteré que venían a Buenos Aires por primera vez. Eran los tiempos de Use Your Illusion, quizás el momento en que la banda de Axl Rose y Slash estaba en la espuma de la cresta de la ola. Como había un clima extraño, mi viejo, lejos de prohibirme ir, me dijo que me acompañaba así que compré dos entradas. Una semana antes del histórico show en River yo estaba en la cocina haciendo unos ejercicios de matemáticas absolutamente concentrado. Nunca escuché los pasos pero de repente escuché la voz de mi papá que me llamaba por mi nombre. Cuando levanto la vista, sin la más mínima percepción de lo que iba a ocurrir, veo a la versión más bizarra de Axl Rose que la historia de la humanidad haya podido crear…si, los 85 kilos del Dr. Kunik estaban vestidos con una calza negra, una musculosa blanca que no lograba contener su bello pectoral, muchos collares, aros y anillos de mi mamá a los cuales se le agregó como accesorio una cadena en la mano. Sobre su cabeza posaba una peluca color caoba -¡ni siquiera era pelirrojo como Axl!- la cual era sostenida con una bandana color blanca con vivos negros. Para finalizar tan penosa tarea de producción, nuestro Axl tenía en su mano un florero del cobre con forma de cubo rectangular que hacía las veces de micrófono mientras cantaba a los gritos “Knock, knock, knocking on the heaven’s doooor, yeah, yeah…yeah, yeah, yeah…” El vestuario era claramente idea de mi mamá y mi hermano registró el evento con una cámara. En la filmación se escucha que yo no puedo respirar de la risa cuando mi hermano empieza a hacerle una entrevista a Axl y nuestra estrella de rock domestica comienza a responder parte en inglés, parte en español y parte en ídish (¡¿?!). En la reproducción uno ve como la cámara se mueve porque el pulso de mi hermano estaba absolutamente conquistado por la risa visceral del humor hilarante de este personaje singular que nos dejó con lágrimas en los ojos porque ya no podíamos soportar más la risa.

Pasaron muchos años del show y de esa filmación. Pasaron muchas anécdotas risueñas y seguramente van a pasar muchas más. Pero ahora me doy cuenta que mas allá de los posters que colgaban en mi cuarto, mas allá de los discos comprados y mas allá de las remeras negras con logos de bandas; yo crecí en casa con la mas maravillosa estrella de rock sobre la faz de la tierra: mi viejo. Feliz día del padre, pa.

Martín.

Twitter: @martinkunik

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Comments

  1. Anónimo says:

    Martín: gracias, gracias, gracias !!! . Fue muy emocionante leer lo que escribiste. Nunca pensé que mi memorable actuación iba a tener trascendencia pública. Así somos los artistas. El éxito aparece en el momento mas inesperado.
    Tu papá

  2. Anónimo says:

    que lindo relato!!!! se me cayó un lagrimón!!!!!

  3. Julio Virkel says:

    No hay nadie como un hijo para valorar a un padre y si alguien como vos escribe muy bien,mucho mejor,solo digo que comparto plenamente lo que decis y adhiero plenamente a todos los valores de tu padre a quien tambien felicito en su dia.

  4. Agustina says:

    Entre emoción y carcajadas caen mis lágrimas.Me encantó! Invalorables recuerdos!!!! Quiero fotos y video por favor!!!! Definitivamente el Dr.Kunik es un GROSO!

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