Entre Reposo, el mérito y nosotros


Reposo - Fuente: Infobae. Foto: Charly Diaz Azcue

Reposo – Fuente: Infobae. Foto: Charly Diaz Azcue

El que no haya adaptado su curriculum vitae para una búsqueda laboral que tire la primera piedra. ¿Acaso no pusiste que sabías portugués en el ítem “idiomas” cuando sólo vacacionaste en Florianópolis diez días de tu vida? ¿Acaso no inflaste tu sapiencia en Excel cuando en realidad sumas y restas en una libreta de almacenero? ¿Acaso no pusiste en tu hoja de vida una gran cantidad de capacitaciones que en el mejor de los casos concurriste, como mucho, al 25% de las clases?

Claro, ahora nos ensañamos con Reposo, un simple mortal quiso acceder a un puesto mejor en el Estado. Reposo, ese arribista elemental como tantos otros. Si, como tantos otros. ¿Acaso no le pediste a un amigo que haga entrar a tu sobrino a trabajar en cierta dependencia del gobierno? ¿Cuántas veces requeriste de algún conocido expeditivo para hacer un trámite que te otorgue alguna excepción a la norma?

¡Que barbaridad este Reposo! ¡Se graduó con 4,7 y desaprobó tantas otras materias! Si hubiera querido ser fiscal ni siquiera hubiera calificado. ¿A dónde queda el mérito? ¿Qué será de todos aquellos que estudiaron y están capacitados para ese puesto tan importante? Y bueno, la fortuna perecía jugar a su favor y cuando es así -como dice Maquiavelo- a la fortuna no hay que contradecirla. ¿Acaso no hay una gran cantidad de jóvenes en tu empresa que alargan ad infinitum sus estudios y por antigüedad ganan mas que personas con posgrado? Si, aquellos que cursan una materia por año y les cuestan al Estado más que los que terminan su carrera a tiempo y se les endilga que tienen “menos calle”.

Cuanta injusticia con Reposo… Al fin y al cabo es un militante que deja su vida por una causa política. Es el típico cuadro político de la tan mentada y valorada “runfla”. ¿Para que necesitamos un “tecnócrata” si este es vivo y vivo enserio? Los técnicos dan muchas vueltas y son difíciles de cooptar. No tienen “cintura política”…

Está lejos de mi deseo destilar moralina mientras escribo todas estas afirmaciones sarcásticas y preguntas retóricas. Está claro que la aprobación del pliego de Reposo hubiera sido una de las mayores torpezas de la política argentina. Pero es momento que reflexionemos dónde queda el valor del mérito en nuestra sociedad y por qué tenemos que repatriar a cracks para que vuelvan al país cuando las papas queman (Ej. Galuccio). Reposo, este paracaidista enclenque y militante de la nada, es un reflejo de gran parte de la sociedad (no toda). Está claro que el amiguismo es el motor de la política argentina y el mérito es un epifenómeno. No descubrimos nada. Pero me niego a pensar que esta situación con Reposo es el producto sólo de una “clase política” o “corporación corrupta” ya que pensarlo así sería mirar para otro lado. En la sociedad argentina el mérito tiene poco peso.

El Latinobarómetro, un estudio de opinión pública que aplica anualmente alrededor de 19.000 entrevistas en 18 países de América Latina representando a más de 400 millones de habitantes lanza sistemáticamente que uno de los valores mas apreciados en Argentina es la amistad. Como valor es loable pero también se lo utiliza para seleccionar, promover y enaltecer ciertas personas que no lo merecen. El mercado laboral en argentina hoy tiene las fricciones del acomodo exacerbadas. No es que no exista acceso a puestos por mérito. Desde ya que los hay pero la mayoría utiliza más tiempo en hacer networking que a perfeccionarse debido a que el rédito es mayor. Nos cuesta salir de la influencia del amiguismo como sociedad y aquí la oposición no es una excepción. Promovemos al que está cerca nuestro y nos indignamos cuando no se premia al que lo merece. El día que abandonemos este doble estándar, especialmente la indignación (ese enojo estéril) y actuemos en consecuencia, los Reposo sólo van a ser una anécdota. Una muy mala anécdota.

Twitter: @martinkunik

Anuncios

Comments

  1. Como siempre, es un placer leerte.
    Me encantaría correrme del sentimiento de indignación, pero se me hace muy difícil a veces.

  2. Julio Virkel says:

    Martin,muy buena conclusion,ojala algun dia sean los meritos los que prevalezcan

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: