Soy amargo


Bielsa para armar

Bielsa para armar

Los grandes líricos del fútbol nos quieren hacer creer que una táctica representa un valor ético. Que la implementación de una disposición territorial a lo largo de un partido es una ideología. Que el que especula, el que tira la pelota para atrás, el que juega con mas jugadores en la mitad de la cancha o en la defensa en realidad son “amargos” o traicionan al fútbol. Para mí este argumento es una falacia que suena bien y que, a su vez, es ampliamente apoyada por los periodistas deportivos y reverbera en gran parte de la afición futbolera. Desde mi punto de vista, este relato es una licencia poética que seduce, que hace épico el enfoque de un juego que, en realidad, da variantes tácticas y estrategias infinitas. Es mas, estas variantes, a su vez, están inmersas en la vorágine de eventuales situaciones que pueden o no desenlazar en un gol.

En la actualidad el referente para justificar este argumento poético en Argentina y en el mundo es Marcelo Bielsa, un director técnico que no claudica en la idea de “verticalizar” el juego ahogando al rival y sometiéndolo a un incesante ritmo sin importar quien esté enfrente. No hay pragmatismo y por lo tanto no hay especulación. Lo que hay es una “entrega” física y colectiva para penetrar en el área rival y así doblegar al equipo contrario imprimiéndole una sensación de frustración al no soportar el pressing bielsistico. Detrás de esa ejecución hay mucho estudio del rival, mucho video repetitivo, mucho hincapié en los propios jugadores para hacer consciente lo que ellos piensan que no pueden hacer pero en realidad si. En pocas palabras, Bielsa logra convencer a jugadores medio pelo jueguen 11 puntos sobre 10 dentro del marco de un sistema táctico que él cree el mejor. Debo reconocer que esto último, la capacidad de convencer y motivar a un colectivo sobre la implementación de una táctica determinada es la gran fortaleza indiscutida de Bielsa como técnico pero a mí no me es suficiente.

Si además de todo lo anteriormente descrito le sumamos que el entrenador del mejor equipo de la última década (Pep Guardiola) le entrega a Bielsa el halago del “mejor entrenador de todos” los que pensamos diferente, al parecer, estamos en un brete difícil de salir.

Ahora bien, el Barcelona no juega a lo Bielsa, no es el ejemplo de verticalidad de pressing constante. Mas bien, Barcelona es el ejemplo de un equipo reflexivo que toca y toca confiando en su potencialidad pero cuidando siempre los espacios y los relevos. Presiona pero cuando tiene que retroceder con todas sus líneas lo hace. Guardiola puede admirar a Bielsa pero, que yo sepa, el ex entrenador del equipo Catalán nunca  predispuso a su equipo a ejecutar un insoportable pressing durante 90 minutos. Los que vieron alguna vez al Barcelona estarán mas de acuerdo en que más que “vertical” la disposición táctica es “horizontal” (si es que eso existe) respaldado por  una gran cantidad de talento y, sobretodo, paciencia.

En segundo lugar, si salir a ahogar al rival se transforma en un valor ético, es decir, una ideología futbolera, entonces Bielsa es un fundamentalista. Los periodistas y aficionados adictos a esta visión del juego los conmueve la idea de “salir a buscar el partido” y si se pierde la justificación es “morir en la (idea) de uno.” Mas aún, cualquier desviación de esta receta es una herejía, es la claudicación de un ideal, es la genuflexión ante la vil especulación. En síntesis, salir de la táctica agresiva del ataque constante es ser un “amargo.” Sin embargo, desde mi punto de vista un equipo no es “amargo” cuando no ataca, es amargo cuando no tiene la flexibilidad para variar de táctica. Para ser específicos, los equipos que utilizan este tipo de planteos tienden a autoahogarse cuando se ven en desventaja. Muchas veces logran romper el cerco que les ofrece el rival con alguna jugada de pelota parada, pero en muchísimas otras la presión se vuelve contraproducente ya que se generan espacios para que el rival en los rebotes termine de definir el partido. A veces es mejor “oxigenar” mas que presionar, dominar los tiempos mas que la presión. En otras palabras, hacer lo que hace el Barcelona. No hay que confundir dinámica con pressing.

Por último, si bien no es marketinero para un director técnico decir que va salir a esperar, a veces, esta es la mejor manera de buscar el arco contrario. Evaluando las limitaciones propias se pueden generar variantes a lo largo del partido. No entiendo porque esperar al rival es especular, si a veces esta es la mejor manera que se generen espacios para equipos sin grandes figuras. A mi no me interesa mucho si Bielsa como persona es un gran padre, marido o amigo. Seguramente lo es, no tengo dudas. Pero en términos futbolísticos, a mi me interesa que un director técnico sepa manejar los tiempos, ponderar las limitaciones y reaccionar ante eventualidades.

Sea cual fuere el resultado final de la Copa del Rey este viernes, voy a seguir pensando que los mejores técnicos son aquellos con mentalidad flexible. Le deseo la mejor de las suertes a Bielsa.

Twitter: @martinkunik

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