Hasta las nubes: sobre el antiperonismo


Un día peronista

El cielo estaba inmaculado. Esperando el café, se acomodó en su asiento, miró hacía arriba y me dijo: “Hoy es un día peronista… ¡Hasta las nubes se robaron estos hijos de puta!…” Comencé a reírme, lo había dicho pausado y sin hacer una mueca. Seguimos hablando de política mientras llegaba el mozo con las tazas y la cuenta. Después del almuerzo volví para la oficina y uno de los especialistas afirmaba con vehemencia “la culpa es del peronismo, esto no tiene arreglo hasta que se acabe el peronismo, ¿o no? ¡Pero claro!” Su interlocutor, entrañable antiperonista, lo miraba y afirmaba con la cabeza. “La culpa es de los que lo votaron, de esos peronistas.” ¿De quien iba a ser la culpa?

Muchas veces quedamos atrapados en explicaciones deterministas y simplistas bastante anquilosadas y llenas de prejuicios. Ni todos somos peronistas, ni la culpa de todo es del peronismo. Mi argumento es que el antiperonismo enceguece y no deja ver matices. Entiendo el antiperonismo de Borges que reaccionaba contra la vehemencia de determinadas acciones poco republicanas del primer y especialmente segundo periodo del Perón. Ahora bien, la permanencia del enconado antiperonismo en el inconciente colectivo de una no despreciable cantidad de gente no me parece que sea suficientemente substancioso como para ser una explicación de la realidad argentina hoy.

En primer lugar, el antiperonismo por ser la antítesis sin concesiones de la primera minoría termina haciendo lo que no se propone: le da entidad a la mística del peronismo. El peronista necesita del odio gorila o del antiperonista (recuerdo que no es lo mismo) para fortalecer su identidad y retroalimentar “el movimiento.” El peronismo, como animal político se nutre de la antítesis y remarca sus logros sociales en contradicción con los antiperonistas. Así, la crítica del antiperonismo queda atrapada en tratar de justificarse frente a las demandas sociales en vez de ser visto como propositivo. Si toda la culpa la tiene el otro, al final la persona independiente con capacidad de crítica empieza a desconfiar de vos porque es imposible no haber generado errores propios. La crítica termina siendo una fuente de debilidad. Así el mito de la “capacidad única” del peronismo como agente de gobernabilidad se fortalece y autodescalifica oponentes.

En segundo lugar, el antiperonismo toma al peronismo como un todo único e indivisible para achacarle críticas. Lo cual deja a la intemperie la capacidad de identificar matices y alianzas igualmente responsables. El peronismo, en cualquiera de sus versiones, no gobierna sólo sino acompañado de otros partidos (o corporaciones) que representan clases e intereses sociales. En otras palabras, el peronismo, ni ningún partido, gobiernan solos en Argentina. La creencia de que sí lo hace fortalece la mística explicada en el punto anterior. Por ejemplo, Menem y su versión privatizadora del peronismo gobernó junto a la UCeDe de Alsogaray y pasó muchas leyes con el apoyo de un interbloque federal de legisladores de partidos conservadores del interior. El Kirchnerismo, en una versión sui generis del peronismo progresista, primero ensayó con la “transversalidad” junto a Aníbal Ibarra, Luis Juez, Hermes Binner, Martín Sabbatella y grupos piqueteros, después con la Concertación Plural donde incluyó a dirigentes radicalismo (Cobos, Colombi, Zamora, Brizuela del Moral y otros). Pasado el tamiz de la lealtad, algunos de esos aliados quedan y se buscan nuevos. Por lo tanto, cuando se le achaca algo al peronismo hay que saber distinguir a cuál y junto a quién gobernó. De hecho, es difícil escuchar del mundo no peronista – en general compuesta por clases medias y altas- que la Alianza UCR-FrePaSo también estaba integrada por el hoy todopoderoso peronismo progresista. Los argumentos que más se escuchan son que a De la Rua (como a Alfonsín) “el” peronismo no lo dejó hacer o que no estaba capacitado para gobernar.

En tercer lugar está el tan mentado tema de la corrupción y el clientelismo tan utilizado para fustigar al peronismo. Este argumento no termina de convencer a los independientes. Creo que no hace falta aclarar que la corrupción no tiene un ADN peronista o antiperonista. En la cultura argentina, las prebendas y la malversación de fondos públicos tiene larga data en el historial de nuestro país. Es más, los políticos argentinos no constituyen una “clase política” porque en este país muchos políticos llegaron a cargos importantes sin ser parte de una aristocracia tal como sucede en otros países de America Latina. En otras palabras, el político argentino emerge de la sociedad donde se crió, no sale de un repollo. En lo que respecta al clientelismo, la sociología y la ciencia política esta reviendo la conceptualización negativa del fenómeno por una más comprensiva. Para que haya clientelismo tiene que haber clientela (en general, pobres pero no siempre) y un intermediario que facilite votos por favores. Es decir, tiene que haber un puntero. Manuel Mora y Araujo ha desarrollado hace unos meses un artículo sobre el tema donde afirma que el puntero al fin y al cabo es un facilitador de demandas que además construye vínculos y sostienen estructuras sociales locales. Es el que negocia las demandas de corto plazo por votos y que los pobres negocian a conciencia. La clase media y alta hacen lo mismo, sin facilitadores. Ellos demandan sus intereses. La capacidad que tiene el peronismo (y otras fuerzas como la UCR en determinados lugares geográficos) es ordenar esas demandas materiales (alimentos, electrodomésticos, etc.) o intangibles (relacionamiento, pertenencia, cohesión, contención o protección) a través de los punteros. Este último punto puede suscitar polémica y hasta estremecimiento moral. Pero recordemos haciendo una exégesis de Maquiavelo que la construcción de poder no es moral o inmoral, es amoral. Es política.

En síntesis, el mundo no peronista debería mutar del antiperonismo a formas mas propositivas, menos deterministas, autocríticas y objetivas de la política argentina hoy. El antiperonismo no suma voluntades, las coaliciones si. Autolimitarse a construir sin alguno de los diferentes matices del peronismo disminuye las posibilidades de construcción territorial y poder real.

Twitter: @martinkunik

Este artículo fue publicado en la sección de opinión edición impresa del periódico LA NACION con el título “Por qué es un error el antiperonismo” el 7 de febrero de 2012. Se lo puede ver aquí.

Este post fue publicado por el portal PlazadeMayo.com el 29 de diciembre de 2011. Se lo puede ver aquí.

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Comments

  1. Me parece un muy buen análisis de la realida que nos toca vivir a los argentinos desde 1930 hasta nuestros días. Desde el Mayor Perón llegando a la casa de Gobierno acompañando a Uriburu hasta Kristina, pasando por el peronismo en el gobierno con la Revolución del 43 y el GOU, luego con el Gral Perón y sus dos gobiernos y la construcción del mito de Evita, luego con la resistencia y el mito del Exilio y del Perón revolucionario, hasta la vuelta, Isabel, el golpe, la derrota, Menem y Néstor.
    Es claro que el peronismo es mucho más que un partido político, así como el antiperonismo es mucho menos que un sentimiento negativo.
    El peronismo es lo que se describe en el artículo, pero también la sensación y el sentimiento de un paternalismo estatal que supera al propio Estado, es sinónimo de autoritarismo y no obligación de adecuarse a la ley. El peronismo es la sensación que tiene el que considera que la ley debe adecuarse a sus acciones. Esta sensación se da, fundamentalmente, en dos sectores sociales: en las capas más postergadas que sienten que la ley debe adecuarse a los sectores del privilegio y ellos deben someterse a los deseos del patron; y en los sectores dominantes quienes consideran que las normas deben adecuarse a sus deseos y les debe permitir ser impunes pero con normas (dentro de la pseudo democracia liberal y burguesa) que autoricen su accionar.
    El antiperonismo es sinónimo de valores y principios opuestos. Son los que creen en la libertad por encima del órden, los que creen en el respeto a las instituciones y las normas por sobre el resultado. Mientras el peronismo se construye sobre la base pro-positiva del lider y el mito, el antiperonismo se construye sobre la base negativa de la lucha contra el adversario (muchas veces devenido en enemigo) y sus políticas y posiciones y, desde lo positivivo, en posiciones no uniformes ni únicas por las diferencias intestinas.
    En todo esto mucho tiene que ver el origen de uno y otro. Mientras el peronismo es resultado de los dos primeros golpes de Estado del Siglo XX, el antiperonismo se construye sobre la base del hastío y temor. No se puede soslayar que muchos aliados del peronismo se transforman en los principales paladines del antiperonismo, sobre todo en el segundo y tercer gobierno de Perón.
    Un fuerte abrazo
    Horacio

  2. Englobaste a Binner (que JAMÁS fue parte del kircherismo, ni participó ni recibió ninguno de los beneficios de la transversalidad) tan sólo xq no es un opositor acérrimo y q vota de acuerdo al proyecto y no a quien lo presenta.

    Es increíble como desde BsAs ignoran lo q sucede en el Interior, aún en el cercano…

    • martinkunik says:

      Gracias por tu comentario. La verdad que no coincidimos. Recuerdo a la perfección que Binner se mostraba con Juez e Ibarra (luego se acercó Sabbattela) en los programas de TV. Cuando Binner se lanza como gobernador la relación cambia y Binner comienza a negar la transversalidad. A mi el socialismo santafecino no me engaña. Me acuerdo a la perfección. Por otro lado es un poco descalificador el cliché “los porteños ingoran lo que pasa en el interior”. En principio te equivocas porque “englobas” a tu interlocutor. Recorrí todo el país y el año pasado especialmente Santa Fe. En particular, conozco bastante bien lo que pasa a nivel fiscal, infraestructura y las politicas de sociales. Subestimar a alguien informado por no vivir en un lugar es hacer lo mismo que se supone que hacen lo porteños con el interior. Saludos.

      • ¿cuál es el problema de mostrarse con Juez (mi político cordobés favorito, si tenemos en cuenta que su oposición es De La Sota)??
        ¿cuándo Binner se mostró con Nestor o Cristina? ¿Cuándo se adhirió al “modelo”, al “relato” o al “partido”? ¿lo viste en una boleta del FpV?

        Binner se “lanza” para gobernador en el 2003 (saca más votos, pero pierde, por una absurda ley santafesina) que es el mismo año en que nace el kircherismo!! ¿cuándo es que cambia entonces?

        Reconozco que es un prejuicio (basada en haber vivido en BsAs y conocer MUCHOS porteños), pero te advierto que para conocer lo que hizo binner tenés que conocer Rosario propiamente, no sólo la provincia de Santa Fe en general. Y si lo siguieras (no soy miembro del partido, pero sí un “fan”) verías que jamás se plegó al FpV, simplemente votó a favor en lo q coincidía, y en contra en lo que no. Y le ganó la provincia al peronismo que había puesto como candidato a Rossi, un gran amigo de Nestor.

      • martinkunik says:

        Desde 2003 al 2005 hubo un acercamiento que fue la transversalidad. Te dejo una nota de 2003 donde tanto Ibarra como Lifschtiz hacen declaraciones a favor y dan cuenta que Binner apoya. Si queres te busco otros medios, no tengo problemas (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-26607-2003-10-11.html ) y (http://archivo.lacapital.com.ar/2003/10/11/politica/noticia_43619.shtml) Como Kirchner en el 2004 (26 de marzo) se lanza a conquistar el peronismo que hasta ese momento estaba conducido en parte por Duhalde, la trasnversalidad se va diluyendo en el tiempo. Binner se despega de la transversalidad a partir de 2005 http://edant.clarin.com/diario/2005/07/04/elpais/p-00901.htm
        Queres que te de mas información o me vas hacer como los kirchneristas que sólo creen su verdad?…

      • Naahhh, que se junten un par de intendentes a charlar, o que digan que “apoyan” al presidente q subió ese año con 22% (abajo del Turco!) no es lo mismo que ser parte del armado K. Sé que en este país estamos acostumbrados a dicotomías estás-conmigo-o-contra-mí, pero lo de Binner es distinto: incluso se podría decir que la tranversalidad existe en Rosario, donde el Socialismo siempre tuvo en su armado a radicales, ARIs y etcéteras.

        Poner a Hermes Binner en el mismo listado que Cobos (vice K), Ibarra (candidato por una lista del FpV) o Sabatella (defensor acérrimo K) es no conocer su historial o ser injusto.

      • martinkunik says:

        Lamentablemente no pudiste refutarme. Nadie habla bien o mal de Binner. Simplemente fue parte de la trasnversalidad como digo en el articulo. Te guste o no.

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