Billetera mata galán


Saúl Ubaldini

En estos días se me vino a la memoria el 9 de septiembre de 1988. Para esa jornada el secretario general de la CGT Saúl Ubaldini había llamado a la duodécima huelga general contra el gobierno de Raúl Alfonsín. Esas eran las épocas en las que el ex presidente lo llamaba “mantequita y llorón” al líder cervecero y éste respondía “llorar es un sentimiento, mentir es un pecado”, una nimiedad para los modales gubernamentales y sindicales que estamos viviendo en la actualidad donde la descalificación del adversario se maneja con naturalidad.

Ese día mi vieja me mandó al colegio en clara demostración que ni ella ni su hijo adherían a una huelga que era historia repetida. Imagínense la felicidad que tenía en ese momento con 10 años que mi madre diera testimonio con mi asistencia a clase…El día transcurrió con la menor cantidad de actividades educativas posibles debido a la poca cantidad de alumnos. Sólo tres días después Ubaldini volvió a llamar a otro paro general, el decimotercero y definitivo en repudio a los disturbios que ocurrieron el día 9. Jaqueado por la hiperinflación, los paros generales y los levantamientos militares/insurgentes, a Alfonsín le quedaban unos meses en el gobierno. Recuerdo que “todo” era culpa de Alfonsín. Que lo que se necesitaba era a alguien que pueda “gobernar” el país sin excusas. Con el tiempo entendí que “gobernar” tenía varias acepciones pero en ese entonces significaba ordenar los intereses corporativos, hacer previsible el futuro y hacer realidad las demandas de la sociedad. No alcanzaba con las buenas intenciones o con una buena oratoria. Había que hacer orden.

A casi 23 años de ese día me encuentro con un panorama bastante diferente pero paradójicamente similar. Es claro que la democracia como valor y como realidad está consolidada pero hay miradas un tanto desinformadas o hipócritas de lo que está sucediendo. Hace unas semanas tuve un cruce en una de las redes sociales de Internet con una persona más joven que yo pero no mucho más. El debate empezó acerca de un video presuntamente prohibido en televisión abierta que está en YouTube sobre como contamina la industria minera el medio ambiente. El tema viró desde ahí hacia otros temas como los medios de comunicación hasta llegar a definiciones ideológicas. En un momento dado ésta persona me hace la siguiente pregunta: ¿Qué fuerza política con posibilidades serias de Gobierno garantiza un mayor grado de autonomía a la Política respecto de los condicionamientos privados? Según sus convicciones la respuesta era obvia: el Kirchnerismo. Para él, era el proyecto mas capacitado para transformar las demandas de la sociedad en políticas públicas sin mediación corporativa. De hecho, esta persona argumentaba que era el movimiento que acercó nuevamente (y masivamente) a la juventud a la política. Ese debate virtual me retumba, se va y vuelve en mi cabeza.

Desde ese día me vengo preguntando: ¿No fue Kirchner el que firmó la fusión de Cablevisión y Multicanal? ¿No fue este gobierno que en sus primeros años sólo criticaba a La Nación olvidándose llamativamente al grupo Clarín? ¿No fue Cristina la que vetó la Ley de Glaciares en provecho de la Barrick Gold? ¿No es este gobierno el que no puede implementar la tarjeta SUBE hace mas de 2 años en un 100% por los intereses creados con los subsidios en el sector de transporte? ¿No seré yo que estoy viviendo en otro país?

Releo su pregunta y me pregunto: ¿Este gobierno tiene realmente autonomía política? Los últimos hechos que involucran al secretario general de la CGT Hugo Moyano demuestran que no. Quizás peco de ingenuidad “contra fáctica”, pero creo que el combativo Ubaldini o hasta el mismísimo Lorenzo Miguel jamás se hubieran atrevido a amedrentar y chantajear a un gobierno peronista con paros generales por acusaciones judiciales o bloqueos a periódicos.  Las corporaciones, mi querido amigo, no son sólo los intereses empresariales. Una corporación es el espíritu de cuerpo y el movimiento obrero peronista sabe perfectamente que significa eso.

En relación a la mayor participación de la juventud en la política desde 2003 sólo me resta decir que eso es una estrategia de instalación del kirchnerismo. Cuando ocurrió la crisis del 2001 hubo una implosión de los partidos políticos tradicionales. Se crearon nuevos espacios donde muchos jóvenes comenzamos hacer nuestras primeras armas. De esas experiencias quedaron algunas y muchas otras perecieron por la falta de recursos y convicciones. Recuerdo a la perfección que los periódicos anunciaban que la carrera de Ciencia Política había aumentado su cantidad de alumnos en las universidades públicas y privadas como signo de un mayor interés en resolver y sobretodo entender el porque del meollo en el que se había metido el país.

Los que alguna vez participamos en partidos políticos nuevos en esos momentos recordamos la dificultad que teníamos para que nuestro mensaje llegue a los medios de comunicación y a recursos para financiar una campaña. Parte de esta experiencia la escribí y documenté (UdeSA, 2005). A mi entender, lo único que hizo el kirchnerismo fue cooptar movimientos sociales y jóvenes con dinero del Estado. La pelea con Clarín después de la resolución 125 provocó el avance desvergonzado de la propaganda oficial en los medios públicos y privados. Estos dos recursos, uno financiero y otro mediático, sumado a un discurso radicalizado y una relectura sesgada de la historia argentina dan como resultado a La Cámpora. Esta agrupación no es más que la nueva nomenklatura  joven del régimen. Un rejunte de jóvenes con poca experiencia y buenos salarios estatales que se vanaglorian de su militancia. Todo lo demás es puro verso. La juventud en política siempre existió.

En conclusión, el modelo K es eficiente en construir poder y cooptar voluntades con recursos estatales. Sin embargo, esa metodología lo hace deficiente en transformar la realidad en algo mejor porque lejos de ser una fuerza política con autonomía está acotada por corporaciones que viven de los recursos del Estado con la amenaza constante de incendiar el país. Billetera mata galán. Billetera mata autonomía.

Twitter: @martinkunik

Moyano junto a Ubaldini
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Comments

  1. Muy bueno! felicitaciones.

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