Los estertores K


Publicado en http://www.lacorrientepro.com

Por Martín Kunik

Los moribundos en su agonía respiran en forma anhelosa y ronca. Este
fenómeno se lo denomina estertor. Diferentes periodistas y políticos
vienen “pronosticando” desde fines de junio pasado el fin del
Kirchnerismo. Es natural que un proceso político tenga su primavera, su
nudo en la gestión y la decadencia. Ahora bien, el horizonte de cada
proceso político es variable y nunca se sabe bien cuando termina
realmente. Para dar un ejemplo, Alan García, cuando terminó su primera
presidencia, era prácticamente un cadáver político. Al exiliarse en
Colombia y Francia había dejado un país sumido en la pobreza, con una
hiperinflación estrepitosa y el crecimiento territorial del terrorismo
de Sendero Luminoso. Hoy, el viejo Alan es nuevamente presidente y
lidera un país con uno de los índices de mayor desarrollo económico en
los últimos años.

Hoy Kirchner ni su esposa gozan de la
popularidad de sus primaverales primeros años de gestión. Sin embargo,
mantienen un margen nunca despreciable de votos en los lugares de mayor
pobreza del país. Dar por muerto hoy el pankirchnerismo sería un error
estratégico de la oposición por tres motivos.

En primer lugar, el Kirchnerismo goza hasta el 10 de diciembre de 2011
del aparato de propaganda estatal. Una eventual salida del gobierno por
parte de la pareja reinante va a ser dramática ya que su manera de
concebir a la política hará que, ante el abismo, se lleven con ellos
varios opositores. Las campañas de difamación (ciertas o no) por parte
de éste gobierno nacional contra actores de la oposición serán
implacables.

En segundo lugar, hoy la oposición está
cerca de dar un mensaje unificado de institucionalización de la
política, pero muy lejos en la instrumentación de alianzas amplias que
concerten un plan de gobierno sostenible. Es más, pongo en duda (aunque
no es imposible) la capacidad de muchos partidos opositores de poder
controlar y hacer transparente una elección en todo el territorio
nacional frente al poder de dádivas del gobierno. Participar es hacer
política, pero ganar también.

Por último, si la oposición o parte de
ella logra acceder al gobierno nacional es imprescindible llegar con
los mejores cuadros políticos para administrar el Estado. Quiero
resaltar la palabra “políticos” de la frase anterior… Llegar desde la
improvisación o desde la idea de implantar personajes que no conocen el
paño del ámbito político hará crecer la imagen de que un pasado cercano
fue mejor. Y en muchos casos, esa idea (casi nunca cierta) va tomando
relevancia en el inconciente colectivo nacional y hace peligrar uno de
los pilares de la democracia representativa: la alternancia en el poder.

El cadáver de Alan García tuvo otra oportunidad debido a la corrupción
y al mal uso del aparato estatal que hizo Alberto Fujimori y la
ineficiencia en la gestión de Alejandro Toledo. Kirchner no debe ni
merece tener otra oportunidad, Kirchner no es Alan García. Desde la
oposición debemos forjar un futuro en el que logremos demostrar que
estamos preparados para gobernar, que van haber sobresaltos pero que
sabemos como sobrepasarlos. No nos confiemos. Los estertores ajenos
pueden engañarnos.

RESUMEN:

El artículo refleja las reflexiones del autor acerca del eventual
final del kirchnerismo y las acciones que debe prever la oposición para
asegurar la alternancia en el gobierno.

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