Eternidad


En este momento, cuando todo parece lejano tengo ganas de escribir. Resucito de la sequedad y levanto una vez más las banderas de la improvisación. En diciembre fui a ver al estadio José Amalfitani (Vélez Sarsfield) uno de los mas maravillosos shows que vi en mi vida: “Spinetta y sus Bandas Eternas”. Fue una noche bastante fría pero la maquina del tiempo se echó a rodar y una bola de fuego, de fuego sagrado, envolvió al estadio cuando el Flaco comenzó a tocar.

Lo de la maquina del tiempo no es una licencia poética. Es literal. Spinetta comenzó a tocar con su banda actual para después darle rienda suelta a diferentes formaciones de su trayectoria. Así, pasaron Los Socios del Desierto (Marcelo Torres con Javier Malosetti suplantando al desaparecido Tuerto Wirtz), Jade (con diferentes tecladistas con el debido oficio para reversionar canciones eternas), Invisible (con Machi y Pomo impecables), Pescado Rabioso (con Black Amaya, Carlos Cutaia y un David Lebón “ascendido” a guitarrista mientras Guille Vadalá cumplía el sueño del pibe). Por último, Almendra. Intactos. Para alguien de mi generación que ni siquiera había nacido en el momento que Almendra comenzaba a desandar el camino de la trascendencia, ver juntos a Spinetta, Edelmiro Molinari, Emilio del Guercio y Rodolfo García cantando “Muchacha (ojos de papel)” fue, por lo menos, emocionante.

Después de enumerar semejante lista es difícil, al punto de ser ostentoso, agregar que el show incluyó participaciones de Charly García, Fito Páez, Gustavo Cerati, Juanse y otros. El show duró 5 (cinco) horas! Si, eso es lo que dura la eternidad.

Cuando volvía en auto a casa con Catalina, reverberaba en mi cabeza la pregunta ¿Cómo es posible que una sola persona tenga una inagotable creatividad? La respuesta es difícil de contestar. Es poco probable que alguien pueda responder. Quizás es esa capacidad de jugar y permitirse jugar continuamente sin prejuicios. Es lo que hace que tipos como Spinetta, Charly, Fito y otros sean queridos al punto de la admiración de sus pares. Permitirse jugar es a veces fácil y al mismo tiempo difícil. Los que lo logran, trascienden hasta la eternidad.

Twitter: @martinkunik

Spinetta y las bandas eternas

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